Resort 2026: temporada de contrastes, memoria y deseo
Louis Vuitton
La nueva colección de Louis Vuitton es un sueño medieval con acento futurista, donde Juana de
Arco se encuentra con el glamour sci-fi. Nicolas Ghesquière invoca la caballería con astucia:
túnicas y capas ceden paso a vestidos de jersey metálico. Las siluetas incluyeron faldas skater
con vuelo, hotpants tejidos, y vestidos tipo camiseta bordados a mano con lentejuelas. En los
pies, el contraste mandó: botines tipo calcetín con los dedos al aire frente a botas de cuero dignas
de un cuento del siglo XV. Los adornos 3D y los bordados metálicos densos elevaron cada
prenda a nivel reliquia.
Erdem
La colección florece con una grandeza gótica que nace de las obsesiones de Maria Sibylla
Merian, la entomóloga e ilustradora botánica del siglo XVII cuya vida osciló entre la disciplina
calvinista y el delirio naturalista. Erdem tomó ese universo de precisión y misterio y lo convierte
en un jardín barroco desbordado: satenes metálicos con acabados antiguos y arrugados, jacquares
texturizados y flores en 3D. Los corsés y bralettes se combinaron con faldas voluminosas de
tulipanes y rosas.
Victoria Beckham
Victoria Beckham perfeccionó el arte del equilibrio: siluetas que sugirieron poder sin necesidad
de volumen, cortes que hablaron en voz baja pero firme. La colección redefinió la sensualidad
con un enfoque limpio y controlado. Los tonos — grises apagados, blancos rotos, rosas apenas perceptibles — se interrumpieron con estallidos de color, inspirados en la intensidad cruda de Francis Bacon. El tailoring – parte del ADN de marca – continuó de una manera impecable, nítido, sin concesiones. Pero también se vieron drapeados en la cintura, vestidos en jersey de seda brillante con nudos y fruncidos.
Fendi
Silvia Venturini Fendi vuelve sobre su propia historia para reinterpretarla, la colección partió de una imagen suya personal de 1983 en Mónaco junto a Karl Lagerfeld. El estampado de lunares clásicos de Lagerfeld regresó en esta temporada convertidos en un estampado tipo animal print difuminado, inspirado en las polillas: irregular y nocturno. Shorts, faldas y bolsos icónicos como el Spy y el Baguette se actualizaron con bordados y prints. El logo doble-F apareció sutilmente sobre denim lavado, con un aire effortless.
Gucci
Sabato De Sarno propuso una lectura del legado Gucci: más que una colección, es una edición curada de momentos clave en la historia reciente de la marca. Hay referencias claras a la era Tom Ford (brillos y sensualidad), al minimalismo elegante de Frida Giannini, y al maximalismo romántico de Alessandro Michele. Leggings con cristales, vestidos de seda, chaquetas de brocado, bombers de cuero y blusas de encaje. La silueta se renovó con hombros estructurados, pantalones fluidos y un enfoque pulido en el styling. El cierre: un vestido a lunares con triple lazo en el hombro que resume la tesis de esta entrega — archivo reinterpretado con claridad y control.
Chanel
Virginie Viard reforzó la conexión histórica de Chanel con el cine en una colección que exploró cómo la moda puede funcionar como narrativa visual. El punto de partida: siluetas cortas, tejidos y detalles que remitieron tanto a la tradición de la maison como a referentes icónicos de la pantalla, como Romy Schneider en Boccaccio ’70. El clásico traje de tweed apareció en versión lila con bordes de lentejuelas, combinado con blusas decoradas con pailletes. Vestidos cortos de tafetán en tonos durazno y rosa suave aportaron volumen y textura sin perder estructura. La paleta se inspiró en flores como glicinas y magnolias, no solo en color, sino en el trabajo artesanal de encajes y bordados que replicaron su delicadeza. Lamé a rayas, macramé y crochet aportaron profundidad táctil. El cierre con vestidos negros en tafetán ruidoso y controlado apuntó a un statement: Chanel no solo viste mujeres, dirige la escena



































